Se está hablando mucho sobre la reforma al Código de Trabajo que permitiría que el domingo sea un día normal de trabajo. Algunos empresarios dicen que esto ayudaría a que las empresas sean más flexibles y puedan funcionar mejor, ya que muchos negocios abren todos los días. Pero muchos trabajadores sienten que esta propuesta les quitaría el único día que tienen para descansar y compartir con su familia.

El domingo no es solo un día libre, es parte de nuestra vida social y familiar. Es cuando la mayoría de la gente puede ir a la iglesia, visitar a sus padres o simplemente relajarse. Si ese día se vuelve laborable, mucha gente perderá ese espacio tan necesario para desconectarse del trabajo y cuidar su salud mental.

Aunque la propuesta dice que el descanso se puede mover a otro día de la semana, todos sabemos que la mayoría de los empleados no tienen tanto poder para decidir eso. Si el jefe dice que hay que trabajar el domingo, muchos no tendrán otra opción. Y lo peor es que ya no se pagaría extra por hacerlo, como se hace ahora.

Modernizar las leyes laborales está bien, pero hay que hacerlo sin quitarle derechos a la gente. No todo lo que parece “eficiente” es justo. Trabajar los domingos podría parecer normal para algunos, pero para miles de familias sería perder el único día que los une. Antes de aprobar ese cambio, el país debe pensar en las personas, no solo en las empresas.

LIC. ALEXIS ROSARIO, CDP, SNTP, FIP