
Por el Dr. Max Guerra – Médico cirujano, especialista en pie diabético y heridólogo
En mi práctica como especialista en pie diabético y en el manejo de heridas, he aprendido que no
todas las lesiones de la piel son iguales. Algunas parecen inofensivas y sanan rápido, mientras que
otras se convierten en un verdadero desafío clínico, incluso poniendo en riesgo la salud y la vida del
paciente.
Heridas simples vs. complejas
– Heridas simples: Son lesiones superficiales, limpias, que no afectan estructuras profundas. Con los
cuidados básicos suelen cicatrizar sin complicaciones. Ejemplos: cortes pequeños o raspaduras.
– Heridas complejas: Aquí entramos en un terreno delicado. Son lesiones que se asocian a factores
que impiden su cierre natural. Pueden involucrar músculos, huesos, vasos sanguíneos y presentan
alta probabilidad de infección o complicaciones. Ejemplos: úlceras del pie diabético, heridas por
presión o por insuficiencia venosa.
Variables clave que influyen en la cicatrización
1. Circulación: Sin buen flujo sanguíneo no llega oxígeno ni nutrientes al tejido. Esto es crítico en
pacientes con problemas vasculares.
2. Nutrición: Un cuerpo mal nutrido no tiene las bases para producir nuevo tejido.
3. Diabetes: He visto cómo el exceso de glucosa daña los vasos, disminuye la defensa natural y
complica cualquier herida.
4. Infección: Es uno de los mayores enemigos; cuando aparece, la cicatrización se estanca.
5. Otros factores: Edad, tabaquismo, enfermedades crónicas y falta de cuidados adecuados.
Prevención
La mejor herida es la que no ocurre. En mis pacientes siempre insisto en:
– Controlar las enfermedades de base, especialmente la diabetes.
– Revisar la piel a diario, sobre todo en los pies.
– Usar calzado cómodo y protector.
– Evitar la presión prolongada en zonas de riesgo.
– Mantener una alimentación rica en proteínas, vitaminas y minerales.
Tratamiento
– Heridas simples: Limpieza con agua y jabón, desinfección y protección con apósitos limpios.
– Heridas complejas: Requieren un enfoque integral: control de la enfermedad de base, desbridamiento
de tejido dañado, apósitos avanzados, antibióticos en caso necesario y, en algunos casos, terapias
especializadas como presión negativa u oxigenoterapia.
Como médico y como ser humano, siempre digo que cada herida cuenta una historia. Detectarlas a
tiempo, cuidarlas con disciplina y atender los factores que las complican puede marcar la diferencia
entre una cicatrización exitosa y una complicación grave.