
La República Dominicana ha comenzado este 2026 con una noticia que nos golpea a todos: en apenas dos meses, los feminicidios han subido un 200 %. Es una cifra fría que esconde una realidad terrible: estamos perdiendo a nuestras mujeres a un ritmo que no se veía hace tiempo.
Después de un año donde los casos parecían bajar, este salto tan grande demuestra que algo no está funcionando. No podemos sentarnos a ver cómo las estadísticas suben mientras en nuestras comunidades, desde los barrios de la capital hasta nuestros pueblos en Monseñor Nouel, las familias se quedan vacías.
La mayoría de estos crímenes ocurren en el lugar donde ellas deberían estar más seguras: sus propias casas. Las órdenes de alejamiento muchas veces terminan siendo solo un papel que no detiene al agresor, y el sistema de justicia parece llegar siempre tarde, cuando ya el daño es irreparable.
Además, no solo perdemos a una mujer. Detrás de cada caso quedan hijos huérfanos y familias destruidas psicológicamente. El dolor se multiplica y se queda viviendo en el vecindario.
Ya no es suficiente con poner anuncios en la televisión o dar charlas una vez al año. Necesitamos que la protección sea real. Si una mujer se atreve a denunciar, el Estado tiene que garantizarle que no la van a matar al día siguiente. Necesitamos una educación que enseñe respeto desde la escuela y jueces que no dejen pasar ni una sola amenaza.
Este aumento del 200 % es una alarma roja. No podemos permitir que el 2026 se convierta en el año más sangriento para las dominicanas. Es hora de que las autoridades y nosotros como sociedad despertemos, porque cada día que pasa sin cambios reales, es una vida más que se apaga.
LIC. ALEXIS ROSARIO, CDP, «Periodismo objetivo y veraz»