
El Parquecito del Reparto Yuna en Bonao ha sido, por años, un espacio donde convergen el ocio, la socialización y la recreación nocturna de muchas familias y jóvenes. Sin embargo, la reciente intervención sorpresa de la Policía Nacional y representantes del Ministerio Público ha reabierto un debate que ya no puede posponerse: ¿Debe cerrarse este espacio o simplemente ser regulado con firmeza?
El operativo respondió a múltiples denuncias de la Junta de Vecinos, que ha levantado su voz ante los ruidos constantes que perturban la paz de quienes residen en las inmediaciones. Y no es para menos: hay quienes, noche tras noche, ven interrumpido su derecho al descanso por música a alto volumen, desórdenes, falta de control en horarios y consumo desmedido de alcohol.
Sin embargo, sería injusto desconocer que este parque también representa una válvula de escape para muchos ciudadanos que, tras jornadas laborales extensas, buscan un lugar para compartir y desconectarse. El problema no es el parque en sí, sino la falta de regulación y responsabilidad de quienes lo utilizan y, sobre todo, de los dueños de los establecimientos comerciales.

Son estos propietarios quienes deben asumir con madurez su papel en la comunidad: garantizar un ambiente seguro, con control de horarios, volumen moderado, personal de seguridad y respeto a las normativas municipales. No es tarea de la Junta de Vecinos poner orden en los negocios; esa responsabilidad recae en quienes lucran con la venta de bebidas y servicios en este espacio.
Cerrar el parquecito sería una derrota colectiva. Regularlo con firmeza, sería un avance social. La solución no está en el extremo, sino en el equilibrio. Y para alcanzarlo se necesita voluntad, conciencia comunitaria y el respaldo firme de las autoridades locales.
El derecho al descanso y la recreación pueden convivir. Pero para eso, la disciplina debe ser norma, no excepción.
LIC. ALEXIS ROSARIO, CDP, SNTP. FIP. «Voz del comercio y tu comunidad»