
En política, los errores más peligrosos no siempre son los que se cometen en público, sino aquellos que revelan la verdadera intención detrás de los actos.
En la provincia Monseñor Nouel, ha causado sorpresa e indignación la difusión de varios spots publicitarios promovidos por el senador Héctor Acosta y los diputados Orlando Martínez y Nolberto Ortiz, convocando a la celebración del Día de las Madres en el salón multiuso de la UASD-Bonao, donde de manera implícita y reiterada se presentan como “los líderes de la provincia”.
Resulta profundamente irónico y políticamente desacertado pretender construir un discurso de unidad excluyendo deliberadamente a actores fundamentales del liderazgo provincial: los tres alcaldes de nuestros municipios, los siete directores de distritos municipales, el diputado Fabián Lorenzo y múltiples dirigentes sociales, políticos y comunitarios que durante años han trabajado, construido estructuras y ganado reconocimiento legítimo ante el pueblo.
El liderazgo auténtico jamás se impone mediante campañas publicitarias ni se decreta desde una oficina de mercadeo político. El verdadero liderazgo nace del respeto colectivo, del sacrificio silencioso, de la cercanía con la gente y de la coherencia entre el discurso y las acciones.
La exclusión intencional de importantes autoridades y figuras representativas de la provincia no solo constituye una falta de cortesía política; representa además una peligrosa señal de arrogancia institucional. Tan evidente ha sido el malestar generado, que distintos sectores aseguran que la situación habría llegado incluso a oídos de la dirección ejecutiva del PRM y de altas instancias del gobierno central.
El descontento no surge por la celebración de una actividad en honor a las madres, noble y necesaria, sino por la percepción cada vez más extendida de que detrás de dicha convocatoria existe un proyecto político cuidadosamente diseñado para impulsar aspiraciones particulares, utilizando el sentimiento del pueblo como plataforma de promoción personal.
Y entonces surge la pregunta inevitable:
¿Dónde estaba el llamado discurso de unidad cuando fueron lanzados los spots publicitarios a nivel nacional donde únicamente se exaltaba a “los líderes de la provincia”?
¿Por qué solo después del rechazo colectivo aparece un mensaje conciliador desde el Congreso Nacional?
La política madura exige responsabilidad, memoria y transparencia. El pueblo de Monseñor Nouel no es ingenuo, ni servil, ni olvidadizo. Nuestro pueblo conoce perfectamente quiénes han estado presentes en los momentos difíciles y quiénes solo aparecen cuando los reflectores apuntan hacia escenarios electorales.
Un líder verdadero no necesita autoproclamarse. Su obra, su trayectoria y el respeto popular hablan por él.
Líder es aquel que une y no divide.Líder es quien escucha antes de imponer.Líder es quien comparte méritos en lugar de monopolizar reconocimientos.Líder es quien construye puentes entre sectores distintos.Líder es quien inspira confianza aun en medio de las diferencias.Líder es quien entiende que el poder es un instrumento de servicio y no un pedestal de superioridad.
Como expresó Lao Tse:“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe; cuando su trabajo está hecho, el pueblo dirá: lo hicimos nosotros”.
Y también advertía Sócrates:“El orgullo divide a los hombres; la humildad los une”.
Mientras que Nicolás Maquiavelo dejó una reflexión eterna:“El poder que no escucha termina aislado de la realidad”.
La historia política enseña que ningún proyecto construido sobre exclusiones, egos y protagonismos excesivos logra sostenerse en el tiempo. Los pueblos pueden guardar silencio momentáneamente, pero jamás renuncian a su capacidad de juzgar.
Monseñor Nouel merece respeto.Merece inclusión.Merece madurez política.Y, sobre todo, merece líderes que entiendan que nadie tiene derecho a atribuirse en solitario la representación moral y política de toda una provincia.
Autor:Luis Martínez